Tras la conquista de Sevilla (capituló el 23 de noviembre de 1248), el rey Alfonso X repartió las alquerías del Aljarafe. En el Libro del Repartimiento Albaida figura como «Solúcar de Albayda» y se describe como un lugar de olivares, higueras, viñas, casas y pozos, con tres molinos de aceite, muchos de ellos deteriorados.
El infante don Fadrique recibió la alquería como donadío (una finca entregada por el rey) y se le considera su primer señor. Hacia 1253 se le atribuye la Torre de don Fadrique, aunque hay quien defiende un origen islámico.
Ese paisaje de olivar y de huertas con pozos es el mismo sobre el que se asentó la repoblación y el que sigue marcando la economía del pueblo: el verdeo, la aceituna de mesa, domina hoy sus cultivos.