Tras la sublevación mudéjar de 1264 y los saqueos de 1277 y 1285, la zona quedó casi vacía. En 1302 Aparicio Sánchez, deán de la Catedral de Sevilla, concedió la carta puebla (el documento que fija las condiciones de los nuevos vecinos) a veintiocho pobladores, labradores que probablemente venían del Aljarafe o de Sevilla, aunque el Concejo lo tenía prohibido.
El original se perdió. La copia que ha llegado es de 1312, encargada por el alcalde de Sevilla García Romero a petición de Fernán Gutiérrez, arcediano de Écija, y de Martín García, canónigo, y rehecha con el registro del escribano Orden Gil.
Es el documento de nacimiento de la Albaida cristiana: de esos veintiocho labradores procede el pueblo actual.