El pueblo nació como el conjunto de casas de un propietario árabe afincado aquí, y de su nombre viene el del municipio.
De aquella alquería salen las haciendas centenarias de olivar que todavía se conservan, y la aceituna de mesa sigue siendo puntal de la economía local. El único monumento de interés es la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.