En 1284 Alfonso X entregó al monasterio de San Clemente de Sevilla, entre otros bienes, 400 aranzadas de olivar situadas en Almensilla, prueba de que el olivo ya dominaba este paisaje. En 1292 Sancho IV permutó esas tierras con el convento por otras en Torre de Guadiamar, también llamada del Arzobispo.