La hacienda de San Antonio, adosada a la parroquia, es el edificio civil más importante del pueblo; su patio tiene una galería porticada de comienzos del siglo XVIII. En la fachada, una lápida cerámica deja constancia de la donación en 1640 de quinientas fanegas de tierra por Felipe IV a Francisco Fernández Marmolejo, dueño de la finca.