Fernando III la reconquista y queda como ayuntamiento de realengo, antes de pasar a manos señoriales.
Después se convirtió en señorío y fue el núcleo más importante del marquesado de El Pedroso y de Las Torres. De esa etapa cristiana queda la iglesia parroquial de San Pablo, del siglo XIV, una de las obras más bellas del mudéjar sevillano.