Torre de las Arcas es del siglo XV; Torreblanca y San Ignacio de Torquemada, del XVIII.
El pueblo se desarrolló alrededor de esos caseríos de olivar, que han sobrevivido junto a los oficios artesanos: alfarería, carpintería, orfebrería, forja, cuero, bordado y, muy especialmente, la construcción de coches de caballos.