Contaba 210 vecinos y 1.030 habitantes, en 150 casas. Tenía cárcel en mal estado y una escuela a la que iban cuarenta alumnos, dotada con mil quinientos reales al año. La iglesia era la de San Martín, con dos ermitas, una dentro del pueblo y otra fuera, la de Roncesvalles, que antiguamente había sido hospital con el nombre de San Sebastián. De industria: ocho molinos de aceite y uno harinero que molía con las aguas del arroyo Repudio, el mismo que separa el término de los de Mairena y Bormujos y que entonces pasaba por una alcantarilla ruinosa. Producía cebada, garbanzos, yeros, aceituna, aceite, uva y vino, y criaba ganado vacuno, yeguar y algo de cabrío. Los caminos hacia Pilas, Aznalcázar y Villamanrique estaban en malísimo estado, y el correo lo traía un balijero desde Sevilla los martes y sábados. El presupuesto municipal subía de trece a catorce mil reales al año y se cubría por reparto entre vecinos y hacendados.