El pueblo estaba sobre una colina rodeada de otras pequeñas alturas, libre a los vientos del nordeste y del noroeste, con clima sano aunque propenso a tercianas y pulmonías. Tenía ciento cincuenta casas, cárcel en mal estado, una escuela con cuarenta alumnos, la parroquia de San Martín y dos ermitas, una dentro del pueblo y otra en las afueras. A aquella ermita, que un siglo antes había sido hospital de San Sebastián, se llevó la imagen de la Virgen. Dentro del término estaba el despoblado de Rianzuela y las haciendas de Juliana de Rebugena alta y baja, Baena, Torrearca, Torrelasarca y Torreblanca. El terreno era albarizo y arenoso y sus montes estaban poblados de arbolado.