La primera tesis lo hacía venir de la alquería islámica Boromuj. Después, el filólogo García de Diego propuso el latín Mormolium, y Menéndez Pidal lo llevó mucho más atrás, a una raíz ligur, del pueblo íbero, concretamente al hidrónimo BORM, que hace referencia a aguas minerales. De la etapa islámica quedan vestigios como los hallados en la hacienda de Valencilla.