En 1996 tenía 6.638 habitantes; hoy pasa de veinte mil. En menos de una década pasó de una economía doméstica y agrícola a ser una de las localidades de mayor crecimiento de Andalucía, y hoy funciona como ciudad dormitorio a siete kilómetros de Sevilla. Conserva, eso sí, rincones de pueblo encalado y las haciendas de olivar.