Tras el golpe militar de julio de 1936, una columna de mineros salió de la cuenca de Riotinto con dinamita para defender Sevilla frente a los sublevados. En La Pañoleta, en término de Camas, fueron emboscados. Nueve murieron allí; sesenta y ocho fueron juzgados, y sesenta y siete, todos menos un menor, fueron condenados a muerte y ejecutados. Es uno de los episodios de la memoria democrática del Aljarafe.