Camas tuvo estación desde la llegada del ferrocarril, con muelles para el mineral que bajaba del norte de la provincia; allí confluían el tren de Minas de Cala y el de Aznalcóllar. En 1990, con la reforma de los accesos ferroviarios de Sevilla, se construyó un trazado nuevo fuera del casco urbano y el municipio perdió su conexión. No volvió a tener estación hasta 2011, varios kilómetros alejada de la localidad.