Carrión de los Céspedes según Madoz: 212 casas, cuatro molinos de aceite y 469 vecinos
El Diccionario de Madoz (tomo V, publicado a partir de 1847) describe la villa de Carrión de los Céspedes en un pequeño valle entre los términos de Manzanilla, Escacena, Castilleja del Campo, Huévar, Pilas y Chucena. Tenía 212 casas repartidas en cuatro plazas y varias calles, casa de ayuntamiento, una cárcel «muy reducida», una escuela de niños con unos 70 alumnos, dotada con 1.500 reales de los fondos del pueblo, y otra de niñas con unas 20 alumnas que se sostenía solo con sus gratificaciones. La iglesia parroquial era la de San Martín, con el cementerio unido a ella, y fuera de la villa estaba la ermita de Nuestra Señora de la Consolación, a la que Madoz llama «muy antiquísima» y dice que sirvió de parroquia antes de levantarse San Martín. El agua salía de varios pozos de buena calidad dentro del pueblo.
El terreno era de calidad mediana, «perfectamente cultivado» y repartido entre todos sus moradores; lo que no servía para labor se plantaba de viñas y olivos, y había dos prados naturales, el llamado del concejo y la Malilla, donde pastaba el ganado del común. Se cosechaba trigo y aceite sobre todo, además de cebada, habas, garbanzos, algarrobas y yeros, y se criaba ganado lanar, vacuno, de cerda, caballar, mular y asnal, con algo de caza de conejos y perdices. Había 4 molinos de aceite, uno harinero y varias tahonas «en estado de prosperidad», y ocho tiendas de quincalla. La correspondencia se recibía en la estafeta de Castilleja tres días por semana.
La población era de 469 vecinos y 1.746 habitantes, y el presupuesto municipal ascendía a unos 15.580 reales, que se cubrían con 1.600 de propios y el resto por reparto entre los vecinos. Las cifras proceden de un texto escaneado con algunos fallos de lectura y se dan tal como se interpretan.