La página municipal del Dolmen de Montelirio cuenta que se descubrió en 1998, aunque no es propiamente un dolmen. En 2007 aparecieron cadáveres de mujer; el carbono 14 de dos de ellos sitúa la tumba entre 2800 y 2900 a. C. Es una tumba con corredor y dos cámaras unidas por un pasillo, construida sobre una elevación y cubierta por un túmulo de unos 70 metros de diámetro, en una finca de unos 16.000 m².
Entre lo hallado hay 17 figuras de marfil y zoomorfas, dos altares circulares y 113 puntas de flecha. El director de las excavaciones, Álvaro Fernández Flores, cree lo más probable que fuera la tumba del jefe de un clan o jefatura, enterrado con su séquito. Los arqueólogos la consideran única en la Edad del Cobre del suroeste y señalan una sociedad compleja y jerarquizada.
La tumba fue expoliada en época romana: un túnel abovedado de esa época atraviesa la cámara principal de noreste a suroeste y su función no está clara. El Ayuntamiento anunció el 21 de mayo de 2026 que pronto empezarían las obras para poner en valor el espacio arqueológico. Está declarado Bien de Interés Cultural.