El primer lugar de culto cristiano de Castilleja fue la mezquita de época andalusí, convertida en ermita tras la conquista y elevada a parroquia en 1615: la actual iglesia de la Inmaculada Concepción. Su retablo mayor lo hizo Cristóbal Guadix entre 1702 y 1706 para un convento de monjas mínimas de la calle Sierpes de Sevilla. Guarda obras de Juan Martínez Montañés (Santa Inés y Santa Clara), Pedro Duque Cornejo, Juan de Roelas y lienzos atribuidos a Valdés Leal. La capilla sacramental tiene azulejos del taller de Ramos Rejano pintados por el vecino Juan Oliver.