Las llevaba en canastos de mimbre desde Castilleja hasta la antigua estación de Sevilla, ayudada por familiares y vecinas, y así empezaron a acompañar al viajero. Hoy la marca está en más de treinta países y cuatro continentes, con la receta original, y la Unión Europea las reconoció como Especialidad Tradicional Garantizada. La fábrica se trasladó a Huévar, pero el oficio nació aquí. La otra industria tradicional del pueblo fueron las alfombras artesanales, con el taller Baldomero Negrón, que llegó a hacer piezas para el Palacio Real.