Tejada era una ciudad amurallada con rey propio que Alfonso X reconquistó en 1253, y su reparto de tierras empezó el 10 de mayo de 1291. En la Edad Media tuvo dos iglesias, Santa María y San Jorge, documentadas ya en 1346, y llegó a ser cabeza de una vicaría (una circunscripción de la Iglesia) del arzobispado de Sevilla. En 1352 su vicario, Juan Simón, asistió al primer concilio provincial de Sevilla.
La pérdida de vecinos fue lenta: arrancó a mediados del siglo XIV, se aceleró en el XV y a principios del XVI Tejada estaba prácticamente vacía. El cronista oficial de Castilleja del Campo recoge varias causas: unas aguas estancadas y malsanas, un camino más rápido para los vinos del Condado hacia Sevilla y su puerto, mejores tierras en los pueblos vecinos y los intereses de los Guzmán. Los ingresos de sus huertas y heredades pasaron a Escacena, Paterna, Castilleja y Manzanilla; Juan de Mal Lara escribió en 1570 que estos pueblos "se poblaron con la ruina de Tejada".
Según esa misma fuente, no fue un abandono del territorio sino un traslado de gente, y Castilleja del Campo figura entre los pueblos que se beneficiaron. La sede de la vicaría se trasladó oficialmente a Paterna del Campo en el siglo XVIII.