En 1857 el cólera, una epidemia que se contagiaba por aguas y alimentos en mal estado, también llegó a Castilleja del Campo. No se conservan en la fuente consultada cifras de muertos del pueblo, pero sí una anotación muy concreta en el libro de cuentas de la Hermandad de la Vera Cruz: 42 reales pagados a la parroquia por misas en memoria de los hermanos que murieron por la enfermedad.
Ese libro, que cubre de 1822 a 1862, deja ver cómo era la vida de una cofradía pequeña: gastos contados al real, misas por los difuntos y arreglos de las imágenes. Cinco años después de la epidemia, el 22 de abril de 1862, las cuentas registran 160 reales por restaurar la imagen de Jesús Crucificado.
La epidemia de 1857 es un recuerdo que la historia local conserva solo de forma indirecta; cuando se publique el libro de historia del pueblo que prepara un equipo local quizá se pueda precisar su alcance.