Instalado ya en Sevilla, mandó levantar la villa y se encargó personalmente del diseño, constructivo y decorativo, inspirándose en las alquerías andalusíes del Aljarafe y en lo que había visto en su viaje a Marruecos de 1924. En la obra trabajaron albañiles de Coria, y sus nombres quedaron escritos en grafía árabe dentro de las yeserías. Las obras se prolongaron hasta 1933. Aquí vivió con su familia hasta 1936.