El 4 de julio la Casa de Blas Infante queda declarada Monumento por decreto de la Junta.
El texto la describe como una versión particular del regionalismo andaluz en su vertiente neomudéjar y plateresca, y reconoce su valor histórico y simbólico. Recrea las alquerías que poblaron el Aljarafe en tiempos de Al-Ándalus.