Los lugares principales de su estancia fueron el Monasterio de Loreto y la Hacienda Mejina, esta última propiedad de la familia de Luis Sotelo, el franciscano sevillano que acompañaba la expedición. En el Aljarafe, Coria del Río y Espartinas son los dos puntos de referencia de esta historia. Coria recibió a la expedición como antepuerto de Sevilla; Espartinas la alojó.