La iglesia de la Asunción fue ampliada en 1726 por Diego Antonio Díaz, el mismo arquitecto de Loreto. En 1732 Luis de Vílchez hizo el altar mayor, con la Inmaculada, San José, San Antonio y un relieve del Padre Eterno. En la década de 1760 Pedro de Silva restauró el templo y Francisco Romero levantó un campanario nuevo, y en 1770-1771 lo reformó Ambrosio de Figueroa. Al pie del presbiterio se conserva una pila bautismal de 1627.