El cardenal Fernando Niño de Guevara se retiraba a menudo al palacio arzobispal de la vecina Umbrete y trabó amistad con los franciscanos de Loreto. En 1607 hizo ampliar a su costa la iglesia del monasterio, la dotó de retablos nuevos, donó ornamentos y un vestido para la Virgen, y la consagró él mismo el 22 de noviembre. Al día siguiente se trasladó el Santísimo al nuevo altar, con canónigos de la catedral y vecinos de los pueblos de alrededor.