De no más de doscientos habitantes pasó a rondar los ochocientos. Tenía iglesia parroquial, una ermita, dos escuelas de primera enseñanza, cárcel, pósito, un pozo y cementerio. La economía se basaba en el vino, el aceite, el vinagre y el aguardiente, con un molino de harina y otro de aceite. La explotación agraria se organizaba en torno a las haciendas del Santo Ángel, La Concepción y la Merced.