En el reparto del Aljarafe recibieron tierras las órdenes militares de San Juan, Alcántara, Calatrava y Santiago. Fernando III cedió a la Orden de San Juan de Jerusalén, la de Malta, la aldea de Alhadrín, cerca de la fortaleza de Aznalfarache, que quedó despoblada tras las incursiones benimerines de 1275 a 1277. La orden mantuvo también una pequeña aldea en Robaina, en Huévar, que aún existía con muy poca gente siglos después.