En el Antiguo Régimen el Aljarafe estaba repartido entre el realengo y los señoríos eclesiástico y secular. Dentro del eclesiástico, las órdenes militares tenían lo suyo: la de Santiago poseía Benazuza, Castilleja de la Cuesta salvo la Calle Real, Villanueva del Ariscal y los heredamientos del Almuédano y Torrequemada; la de Alcántara, Castilleja de Alcántara, Heliche y este donadío de Characena.