También llamado cortijo de Escobar, por el apellido de quien lo compró en los años veinte. Lo reformó entre 1918 y 1925 el arquitecto regionalista Vicente Traver para una explotación ganadera, con un enorme patio de labor rodeado de graneros y cuadras y la casa señorial en uno de sus lados. Es una finca privada en la isla que dejó la corta de los Jerónimos, y el escenario de la película «La isla mínima».
Fuente: Información obtenida de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía (IAPH): https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/21937/sevilla/la-puebla-del-rio/caserio-de-isla-minima