Tenía cincuenta casas y otros tantos solares en los que las hubo en otro tiempo, cinco calles y una plaza. Había escuela de niños dotada con 2.200 reales y otra particular de niñas, un pósito con unas veinte fanegas de trigo y unas ochocientas en deudas, una fuente a la entrada norte del pueblo y varios pozos de los que se surtía el vecindario por ser saludables sus aguas. El término se extendía en una cañada entre el Guadalquivir, que lo limitaba por el este, y el arroyo Riopudio por el oeste; el clima era templado y se padecían sobre todo calenturas intermitentes.