Fueron suertes pequeñas, acomodadas a la subsistencia de una familia y a precios moderados. En la década de 1830 a 1840 hubo repartos de tierras desamortizadas, anticipándose al proceso civil de 1855. La más esperada fue la desamortización de la Dehesa, con 512 suertes de dos aranzadas cada una. Es el caso contrario al de Gines, donde las desamortizaciones no llegaron a tocar la propiedad.