La parroquia de Salteras, levantada en el siglo XVI sobre un templo medieval que se había quedado pequeño, tuvo que ser intervenida tras el terremoto del 1 de noviembre de 1755. El maestro mayor Pedro de Silva restauró la armadura de la techumbre de la nave central y Ambrosio de Figueroa trabajó en el presbiterio. Son los dos arquitectos que más se repiten en la reconstrucción de las torres e iglesias del Aljarafe tras aquel terremoto.