La iglesia de Nuestra Señora de la Oliva, mudéjar de tres naves, es de finales del siglo XV o principios del XVI; las portadas son de finales del XVI y la torre se terminó en el XVII. En 1717 el alarife Andrés de Silva hizo reparaciones y en 1762 Marcos Lebrón, bajo la dirección de Pedro de Silva, construyó una nueva armadura para la nave central. Según la tradición la virgen apareció en un olivo. La primera imagen se quemó en un incendio y la actual despertó aún más devoción; más tarde se talló otra más parecida a la perdida, pero el pueblo quiso seguir con la suya, y esa segunda está hoy en el altar mayor. La capilla de la Oliva, junto a la parroquia, tiene una lámpara de Cárdenas y Amat de 1772.