El retablo de San Juan Bautista, hoy en la iglesia de los Sagrados Corazones, se encargó en octubre de 1634 a Miguel Cano (arquitectura) y Juan del Castillo (pintura), con Alonso Cano, hijo de Miguel, como escultor y fiador. Castillo, nacido en Sevilla hacia 1590 y hoy considerado maestro de Murillo, pintó El Bautismo de Cristo, San Juan en Patmos, La Predicación del Bautista, El Nacimiento del Bautista y San Juan en la tina. Como murió sin terminar lo contratado, en 1658 se encargó el dorado a Gaspar de Rivas. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico restauró los cinco lienzos.