El Aljarafe ya había sufrido incursiones castellanas en tiempos de Alfonso VIII para cobrar parias, pero fue durante el cerco de Sevilla cuando el maestre Pelayo Pérez Correa lo ocupó. Según los textos recogidos por Julio González, al entregarse Sevilla se ofreció a sus jefes musulmanes, Axataf e Ibn Groeb, un salvoconducto para vivir en sus alquerías del Aljarafe (Sanlúcar, San Juan de Aznalfarache y Aznalcázar), pero lo rechazaron. El nombre árabe Saluqar se interpreta como «lugar sagrado» (Rafael Valencia, Pedro Barbadillo), y es posible que el origen del pueblo fuese la alquería de Corcobina. La historiografía reciente descarta muchas de las glorias antiguas que le atribuyó Rodrigo Caro para halagar al conde-duque.