El terremoto de Lisboa de 1755 derrumbó parcialmente la torre de Santa María. En 1772 se reconstruyó añadiéndole el cuerpo de campanas y el chapitel piramidal que tiene hoy. Dentro, la nave izquierda guarda el Crucificado de San Pedro y el retablo mayor lo preside la Virgen del Rosario, que desde 2015 tiene las llaves de plata de la parroquia.