La trama urbana tenía sus dos ejes, cardo y decumano, que hoy siguen siendo calles del pueblo, y en el cruce estaba el foro con el templo del Sol. Sobre esas ruinas se levantaría siglos después la iglesia de San Eustaquio, en el punto más alto de la localidad. Los visigodos llamaron al sitio Solucus, y de ahí sale el nombre actual.