Se construyó entre los años 117 y 138, siguiendo el modelo del Coliseo de Roma, con veinticinco mil plazas y tres niveles de graderío. Bajo la arena queda la fosa donde esperaban gladiadores y fieras. La ampliación de Adriano, la nova urbs, es la parte que hoy se visita, y su urbanismo está documentado como pocos en todo el imperio. La ciudad pidió al emperador cambiar su estatuto de municipio por el de colonia, y pasó a llamarse Colonia Aelia Augusta Italicensium.