El pueblo estaba a la orilla del río, en el paraje llamado Isla de Hierro, aproximadamente donde hoy está el Estadio Olímpico de la Cartuja, y padecía riadas con frecuencia. Aquella lo sepultó para siempre. Los supervivientes buscaron el amparo de los monjes de San Isidoro del Campo, que les cedieron tierras más altas. El pueblo nuevo se levantó casi entero sobre las ruinas de Itálica, y ese es el Santiponce de hoy.