Se levantó tras la llegada de los cartujos a Sevilla, hacia el año 1400, en lo que hoy es la Avenida del Aljarafe. Subir a la cornisa era la manera de escapar del agua que arrasaba la vega, la misma que en 1603 se llevó por delante Santiponce. El edificio, reformado, es hoy un centro de estudios superiores.