Con las desamortizaciones y el fin de los mayorazgos, la mayoría de las haciendas de Tomares pasan a la burguesía agraria sevillana.
Tras la desamortización de Mendizábal (1836), la ley de desvinculación de mayorazgos (1841) y la desamortización de Madoz (1855), la mayoría de las haciendas y propiedades del municipio pasaron a manos de la burguesía agraria de Sevilla.