La oleicultura progresó tanto bajo dominación musulmana que las palabras ajarafe o jarafe se usaban como sinónimo de olivar bien cultivado. Junto al olivo creció el viñedo, con unos caldos reputados por su calidad que podían conservarse sin fermentar durante un año a baja temperatura. A eso lo llamaban al-mustar, y de ahí viene el mosto que el pueblo sigue celebrando. Las primeras noticias del lugar son de esta época, como alquería floreciente llamada Ombret.