La historia municipal sitúa en el siglo XVII la hacienda y molino de Tilly, en pleno centro de Valencina. Es una casa de olivar sevillana, es decir, una finca con vivienda y molino para sacar el aceite, y su arquitectura combina rasgos mudéjares, barrocos y neoclásicos, señal de que se fue reformando con los siglos.
A principios del siglo XX la propiedad era de los condes de Tilly, que se repartían el término con el marqués dueño de la hacienda de Torrijos. De ahí viene el nombre con el que se la conoce.
La hacienda ya figura en el mapa de Lugaria. Este hito añade su lugar en la historia del pueblo: junto con Torrijos, fue una de las dos grandes propiedades que dominaron el término hasta el siglo XX.