El 8 de diciembre de 1854 Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción. La noticia llegó primero a la Casa Real, y la infanta María Luisa Fernanda, que vivía en el palacio de San Telmo, se la contó a su confesor, el franciscano Manuel Fernández López, fraile del monasterio de Loreto. Él hizo sonar las campanas de Valencina, que presume desde entonces de ser el primer pueblo del mundo que festejó el dogma. Una calle recuerda al «Padre Manolito».