En época musulmana el lugar se conoció como Mures («muros»). Aquí se asentó uno de los linajes más importantes de la zona, el de los Jaldún, familia de la que descendería el historiador Ibn Jaldún. En esta etapa se introdujeron la vid, el olivo, las higueras y el regadío. Tras la conquista pasó a la Orden de Santiago; después volvió a la Corona, que la vendió a Francisco de Zúñiga y Guzmán, IV duque de Béjar.