Fueron los monteros y cazadores manriqueños que acompañaban al rey en sus cacerías quienes trajeron la devoción hasta la villa. La tradición cuenta además que fue un cazador de aquí, Gregorio Medina, quien encontró en el hueco de un acebuche la imagen que daría origen a la romería más multitudinaria de España. Un documento de 1724, una concordia firmada en la ermita de Las Rocinas el 4 de junio, acredita la preeminencia tradicional de esta hermandad.