Fue a las tres y media de la madrugada de un sábado. La balsa de estériles de la empresa Boliden Apirsa soltó lodos piríticos y aguas ácidas por los cauces del Agrio y el Guadiamar, y el vertido anegó la ribera a lo largo de unos sesenta y dos kilómetros. Se vieron afectadas 4.634 hectáreas, sobre todo agrícolas y de pastizal, de nueve municipios: Aznalcóllar, Olivares, Sanlúcar la Mayor, Benacazón, Huévar, Aznalcázar, Villamanrique de la Condesa, Isla Mayor y La Puebla del Río. Los lodos sedimentaron en los primeros cuarenta kilómetros del cauce, con más de tres metros de espesor junto a la balsa y apenas unos centímetros a la entrada de las marismas. Se quedó a las puertas de Doñana. Fue la mayor catástrofe ecológica ocurrida en España.