Villamanrique era ribereña del Lacus Ligustinus, el mar interior que cubría las marismas, y se consideró siempre la frontera natural del Guadalquivir y la puerta de los cotos de Lomo de Grullo y Doñana. El nombre parece emparentado con la palabra murena. Es el mismo lago que bañaba La Puebla del Río y San Juan de Aznalfarache.