La zona estuvo poblada desde el Calcolítico: en el cerro de Chillas hay un yacimiento de esa época y otro de la Edad del Bronce. La población primitiva pudo nacer en tiempos de Tartessos, y en el término se encontró una pieza de bronce con la diosa Astarté, conocida como bronce Carriazo. Todo este horizonte estaba en la orilla del antiguo Lacus Ligustinus, antes de que los arrastres del Guadalquivir formaran la marisma.