El conde de París compró al duque de Montpensier una antigua casa-molino del siglo XVI, junto con la finca de Gatos, y construyó sobre ella un palacio que mezcla la casa rural andaluza con detalles franceses. El palacio tiró del pueblo, entonces muy pequeño, y cambió su economía y su trazado. Allí creció la madre del rey Juan Carlos I y vivieron los Orleans y Braganza, herederos de la corona de Brasil. Con sus jardines es Bien de Interés Cultural.