La parada de la línea Sevilla-Huelva se llamó Villanueva del Ariscal y Olivares, y sirve a los dos.
Es una construcción sencilla de una sola planta, cinco vanos y una modesta marquesina metálica, la primera de las antiguas estaciones que ve el viajero al salir de Sevilla. La línea se inauguró el 15 de marzo de 1880.